Disney «inclusivo» capacitará a su personal para manifestarse «no binarios»

Disney se ha caracterizado por crear un mundo de fantasía para los niños donde las niñas querían ser princesas, los niños exploradores, etc. Ahora en sus principales parques se adoptará el concepto a la separación entre la biología y la psicología, al sexo del género, lo real de lo imaginario.

Alegando «inclusión», Disney World en Orlando, Florida y Disneyland en Anaheim, California; presentarán disfraces «flexibles de género» para sus personajes «no binarios»,  así Disney llama a sus empleados de parques y complejos turísticos, de acuerdo con The Daily Wire.

No binario alude al hecho de no limitar las opciones de las personas a femeninas y masculinas, como si se tratase de un limitante. Además, el término “no binario” parte de la psicología constructivista que pretende instaurar el concepto de que no existe una realidad demostrable, objetiva, sino una meramente subjetiva. Lo cual congenia con el mundo de fantasía que Disney pretende crear.

Y no se limitará al aspecto, también incluirá un entrenamiento previo. A los miembros del personal se les pidió que cumplieran con «Cuatro Claves». La administración de los parques de Disney ahora agregará una «Quinta clave»: «inclusión».

Según el portal Psicología y Mente el constructivismo filosófico pone énfasis en el componente interpretativo de todo aquello que llegamos a conocer, en vez de subrayar la importancia de aspirar a la objetividad y al realismo.

Distingue el constructivismo moderado del «extremista», que niega la realidad objetiva por completo. Destaca que el primero no niega la existencia de una realidad material más allá de las ideas, mientras que el segundo sí lo hace.

Y evidencia al constructivismo filosófico como propio del pensamiento posmoderno del siglo XXI, paradigma que viene a cuestionar todo lo previo.

La idea es plantear a la biología, la filosofía clásica y la tradición de pensamiento aristotélico, propio de Occidente, base del procedimiento científico, que nos lleva a creer que la verdad es algo a lo cual se debe aspirar y que se llega a la evidencia mediante la experiencia, como algo obsoleto, un sueño del pasado.

El término «woke», que en inglés significa «despierto» es ahora lo más vigente en la industria audiovisual. Consiste en denominar progresista a todo aquello que cuestiona lo previamente establecido. Esto incluye la existencia del hombre y la mujer, el niño y la niña, algo considerado impuesto por los «deconstruccionista».

Históricamente los parques de Disney apuntaban a ser un espacio de diversión en familia. Eso quedará atrás.

Esto incluye permitir la expresión de género para cosas como disfraces y peinados.

La plataforma de izquierda progresista Buzzfeed News informó que la compañía «anunció cambios más inclusivos en sus políticas de uniformes el martes para los miembros del personal que trabajan en los parques temáticos de la compañía, lo que relajó las restricciones en cosas como tatuajes, estilos de uñas, joyas». Las nuevas políticas, dice la compañía, permitirán a los miembros del elenco «tener más flexibilidad» para expresar mejor sus culturas e individualidad en el trabajo».

Señalan que esto reflejará la flexibilidad que ya se ofrece a los miembros del reparto en la sección Star Wars: Galaxy’s Edge de Walt Disney World, donde el personal puede mezclar y combinar personalmente estilos, así como accesorios con temas de la serie de películas.

Mediante la serie antes mencionada, la agenda de género llegará incluso a los confines de la galaxia. Star Wars incorporará personajes que no son ni hombre ni mujer sino “no binarios”.

Disney invierte en la agenda LGBT en Occidente, lo censura en Oriente

Desde que Disney compró Lucasfilm, productora a cargo de Star Wars hasta el 2012, por 4000 millones de dólares, ha habido un esfuerzo por agregar personajes LGBT en La Guerra de las Galaxias.

Sin embargo, solo aplica en la cultura occidental. Bajo gobiernos como el de Singapur, que tiene normas muy estrictas respecto al contenido LGBT, Disney eliminó la escena de un beso entre dos mujeres.

Disney tiene un historial de alegar ser «inclusiva» en Oriente pero, adapta su discurso en regímenes autoritarios de Oriente e incluso ha sido funcionales a estos.

El ejemplo más destacado fue en 1997, cuando Disney sacó una película sobre el líder espiritual de los budistas, el Dalai Lama, quien fue exiliado tras la persecución religiosa del régimen comunista ateo de China.

La productora tuvo que pedir disculpas al régimen de partido único para mantener sus negocios aflote en el país más poblado del mundo.

«Cometimos un error estúpido al lanzar ‘Kundun’», dijo el entonces director ejecutivo de Disney, Michael Eisner, al primer ministro Zhu Rongji en octubre de 1998. «Aquí quiero disculparme, y en el futuro deberíamos evitar este tipo de cosas, que insultan a nuestros amigos».

De hecho, en vista que el coronavirus brotó en China, Disney fue muy útil para limpiar la imagen del país, sobre todo ante las denuncias por genocidio contra la minoría étnica y religiosa de los uigur.

La última versión de Mulán fue filmada en la misma región donde China tiene a alrededor de un millón de personas en campos de trabajo forzado.

Todavía no está claro si Disney implementará las mismas medidas de «inclusión» en materia de «género» en sus parques de Europa, China, Japón y Hong Kong.

No obstante, hasta el momento ha demostrado que no se comporta igual en Oriente que en Occidente.

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